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La flor de lilolá

La voz de la tierra y el triunfo de la verdad sobre la envidia fratricida.

¿Puede la tierra callar un asesinato? Bajo el código ATU 780, el cuento de «La flor de Lilolá» (Cuentos al amor de la lumbre de Antonio Rodríguez Almodóvar) nos sitúa ante uno de los conflictos más antiguos de nuestra cultura: la envidia entre hermanos. Lo que comienza como una búsqueda heroica de un objeto sanador —una flor mítica capaz de devolver la vista o la salud al padre— termina convirtiéndose en un drama sobre la imposibilidad de ocultar el crimen.

En este relato, la naturaleza no es un escenario pasivo, sino un testigo activo que devuelve la voz al inocente. Ya sea a través de un cabello que brota de la sepultura o de una caña que se convierte en flauta, la verdad termina siempre por aflorar, recordándonos que el orden del mundo solo se restaura cuando lo que ha sido enterrado injustamente encuentra, por fin, su camino para ser contado.

 

El programa completo lo puedes ver aquí, mi parte la encontrarás a partir del minuto 41:15.
También dejo el corte de la sección para escuchar solo el cuento.

ARGUMENTO

La trama se dispara con una necesidad vital: un padre (o un rey) tiene una enfermedad o está a punto de morir y cuya única salvación reside en encontrar la flor de Lilolá. Los tres hijos parten en su busca, pero es el menor quien, gracias a su bondad o ingenio, logra hallarla. La envidia de los hermanos mayores transforma el regreso en tragedia: asesinan al pequeño y lo entierran, creyendo que el secreto morirá con él. Sin embargo, en el lugar del crimen florece un cañaveral. Un pastor utiliza una caña para hacer una flauta, esta comienza a cantar por sí sola. La voz del objeto inanimado deshace el engaño y restituye la verdad.

OTRAS VERSIONES

Este motivo del «crimen revelado por un objeto» es un pilar de la narrativa universal clasificado como ATU 780. En la tradición europea es célebre la versión ,

    • El hueso cantor de los hermanos Grimm, a menudo mucho más cruda y violenta.
    • La flor del olivar de Costa Rica
    •  El junco que cantaba.

Mientras que en algunas versiones el relato termina con la ejecución de los culpables, en otras son expulsados del reino, el hermano pequeño resucita o sus restos son trasladados a camposanto.

Espero que disfrutes de esta historia y que te animes a contarla. 

Raquel López Cascales

Nací en un pequeño pueblo donde aprendí a escuchar los cuentos de mi madre y los chascarrillos de mi abuelo. Con el paso del tiempo diferentes caminos se abrieron delante de mí. Unos los recorrí con calma, otros de puntillas, a otros sólo me asomé, pero cuando entré en el sendero de los cuentos ya no busco el final, pues este viaje está lleno de sorpresas, personajes, mundos nuevos y viejos, piratas, dragones y aventuras. Cuento para niños, para jóvenes y para adultos. También enseño a contar y si me llaman para dar alguna charla cuento todo lo que se. Apuesto por la palabra, la voz y el gesto. Cuento allí donde haya alguien que quiera escuchar, disfrutar y soñar. Me gustan los cuentos de ahora y los de siempre, los largos y los cortos, los de risa y de sonrisa y los cuentos que al final te dejan sin palabras. Desde hace unos años solo me dedico a contar, pero a mí me gustaría ser como mi madre que es capaz de contar y hacer otra cosa a la vez.

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